Desde Independencia hasta 1937

Durante los Sitios de Zaragoza, como fue antes y ha sido después, la Hermandad de la Sangre de Cristo continuó con su labor de recogida de cadáveres.

 

La imagen del Santísimo Cristo de la Cama se encontraba en su capilla de la Iglesia de San Francisco cuando fue destruido por las tropas napoleónicas en 1809.
El 17 de febrero,  una valiente mujer llamada María Blánquez, entró al interior del Convento para rescatar al Cristo. Faustino Casamayor, cronista de la Ciudad, así lo relata:

“El fuego siguió como siempre y hubo muchas voladuras, entre ellas la de la casa de Asín, junto a la de Tarazona, en el Coso y mucha parte del convento de San Francisco, atreviéndose no obstante una mujer a entrar hasta la capilla de la Sangre de Cristo, y tomando una bandera de las cuatro que figuraban una de las partes del Mundo, avisó a unos hombres y pudieron sacar la esfinge de Nuestro Señor en la Cama, que servía para las funciones de la Semana Santa y con ella y dos hachas marcharon a palacio donde se encontraba el General José Palafox. Éste, muy enfermo, la reverenció, adoró y mandó se llevase con hachas y se colocase dentro de la Santa Capilla del Pilar, lo que se verificó colocando la Cama junto al rejado frente al altar de los Santos Convertidos, en disposición de que pudieran los fieles besar su mano por el rejado”.

Durante el trayecto al Palacio del General Palafox, la imagen fue herida de bala y bayonetas.

En 1810 se trasladó la imagen a la Iglesia de Santa Cruz, permaneciendo en ella hasta el 24 de diciembre de 1813 en que se llevó a la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal, donde había establecido su sede la Hermandad.

A partir de este momento se comienza la reconstrucción de los pasos.
– 1818, se le encarga al escultor alcañizano Tomas Llovet, las imágenes de Jesús con la Cruz a Cuestas, el Ecce Homo y Jesús Atado a la Columna. Este mismo año, en Amposta se encarga el paso de la Muerte.
– 1819 el escultor Pedro León realiza la Oración en el Huerto.
– 1827 Luis Muñoz y su hijo Vicente, realizan el Cenáculo y el de la Coronación de Espinas.
– 1828 Tomás Llovet la Llegada al Calvario.
– 1841 el escultor bilbilitano José Alegre realiza el paso del Calvario.
– 1847 José Alegre realiza el paso del Prendimiento.
– 1848 José Alegre esculpe el paso del Descendimiento.
– 1855 Antonio José Palao, escultor de Yecla (Murcia) realiza la Cama de Nuestro Señor.
– 1856 Antonio J. Palao realiza nuestra Señora de los Dolores.
– 1862 Antonio J. Palao realiza el paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén.
– 1871 Antonio J. Palao esculpe “La Piedad” por encargo de Dña. Ana Falcón.
– 1903 el escultor valenciano Francisco de Borja, realiza el paso de La Coronación de Espinas.
– 1913 Francisco de Borja realiza el paso de la Oración en el Huerto.
– 1913 Francisco de Borja realiza el paso de la Muerte y la Redención.

El 27 de Mayo de 1827, queda establecido que:  “La Hermandad de la Sangre de Cristo tendrá el derecho exclusivo de organizar la procesión del Santo Entierro y no habrá ningún otro sepulcro en la Ciudad que no fuera el de la Hermandad”.

En 1909 cuando se celebró el Centenario de los Sitios de Zaragoza, el comité ejecutivo del Centenario concedió, según Real Decreto del 9 de julio de 1808, la Medalla de Oro de Los Sitios al Santo Cristo de la Cama, en sesión celebrada el día 13 de febrero, siéndole impuesta por el Arzobispo de Zaragoza, D. Juan Soldevilla y Romero, el día 17 de febrero, en el que se cumplió el centenario del traslado de la imagen.

En 1910 la Hermandad propone y convoca un importante concurso de reforma de la procesión, promovido por el Sindicato de Iniciativas de Aragón, con el fin de relanzar y dar mayor brillantez a la Procesión del Santo Entierro, siendo ganado por José Nasarre Larruga y Mariano Oliver Aznar.

Algunos Pasos debieron modificarse, suprimiendo o añadiéndoles alguna imagen o bien transformando las existentes.

Algunos bocetos presentados en el concurso

 

En 1935 tiene lugar “la Huelga de Terceroles” (antiguos portadores de los pasos) y es entonces cuando diferentes grupos y asociaciones religiosas que procesionaban detrás de cada paso, se ofrecieron a portar los pasos. Este fue el origen y creación de las nuevas cofradías, filiales de la Hermandad, que fueron surgiendo a partir de 1937.

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